La gravedad de la agresión contra el Estado social es de tal calibre que nadie sensato puede permanecer impasible. Desde los intelectuales (con José Luis Sampedro en la memoria) hasta los movimientos cívicos, sociales y sindicales (15-M, las Mareas, dos Huelgas Generales), se impulsan por doquier movilizaciones defensivas, pero mucha gente demanda la construcción de una alternativa frente a esta "gran estafa" (Alberto Garzón dixit). En Aragón, la Iniciativa Social impulsó un embrionario proceso de unidad, que dio pie a la candidatura La Izquierda de Aragón (CHA + IU + Iniciativa Social).
La cosa fue bien, dado lo prematuro de su gestación, y obtuvo un escaño en el Congreso por Zaragoza para la izquierda real, ocupado en primera instancia por Chesús Yuste (CHA), quien será relevado en los próximos meses por Álvaro Sanz (IU). Eso garantiza una voz propia de la izquierda aragonesa en los debates estatales y empieza a romper el nefasto bipartidismo en nuestra tierra.
Pero los impulsores de estos procesos continúan con sus esfuerzos para conseguir la unidad de la izquierda social y política. Pepe Paz y Maribel Martínez (Iniciativa Social) o Juan Manuel Aragüés (Mesas de Convergencia), junto con otras muchas personas (militantes o no de organizaciones políticas y sociales), han impulsado la creación del Colectivo Ateneo en Zaragoza. Su intención explícita es doble: cómo fortalecer las movilizaciones sociales, al tiempo que se plantean avanzar en la convergencia electoral de la izquierda social y política. Como ellos dicen: "Opciones electorales donde se unen quienes se niegan a la estafa y a
los secuestros/rescates con quienes luchan contra un sistema que se
muestra caduco, avanzan con fuerza en diversos países europeos: el
momento es ahora".
En el mes de febrero Ateneo celebró su primera jornada de debate. Allí surgieron las reivindicaciones (democracia, derechos, auditoría de la deuda), se debatieron las estrategias (unidad de la izquierda en un frente amplio, impulso a las movilizaciones) y se propusieron distintos pasos organizativos. Un nuevo hito tiene fecha marcada: el 20 de abril de 2013, en el IES "Medina Albaida", de Zaragoza, está convocada una asamblea preparatoria de una posible "Convención por una verdadera democracia, por los derechos usurpados a los ciudadanos y contra el pago de la deuda ilegítima".
Al mismo tiempo más iniciativas surgen en otros lugares de la geografía aragonesa. Como ejemplo la reciente charla convocada en Teruel por el grupo denominado Ciudadanos por la Unidad de la Izquierda, en el que se abogó por la constitución de una candidatura electoral conjunta de las fuerzas políticas a la izquierda del PSOE, abierta a la participación ciudadana en la confección de programas y elección de candidatos y candidatas. Otro grupo ciudadano en la ciudad de Huesca está defendiendo el diálogo entre CHA, IU y Equo, a partir del debate de temas como los presupuestos municipales.
En definitiva, algo se mueve a la izquierda y las formaciones políticas transformadoras deben aprovecharlo para tomar impulso y fortalecer la constitución de un bloque social y político, crítico y alternativo, que le dispute la hegemonía al neoliberalismo y pueda convertirse en una opción de poder al servicio del pueblo.
miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 11 de abril de 2013
Irene Abad, premio Fundación 14 de Abril
Este próximo sábado, víspera de la conmemoración de la proclamación de la Segunda República española, se entregará en Zaragoza el Premio de la Fundación 14 de Abril a la historiadora Irene Abad Buil. Esta joven profesora se ha ocupado de los asuntos de la memoria histórica ya desde su tesis doctoral, centrándose en el papel de la mujer en la resistencia contra el franquismo.
Su trabajo más destacado en este campo ha sido el titulado En las puertas de la prisión. De la solidaridad a la concienciación política de las mujeres de los presos (Icaria, 2012). Según la propia nota editorial, el libro "compila las numerosas circunstancias que miles de mujeres españolas vivieron desde julio de 1936 hasta la concesión de amnistía en octubre de 1977. (...) Las conocidas como 'mujeres de preso' compartieron las consecuencias de la violencia política del régimen y de sus mecanismos represivos, tejieron sólidas y eficientes redes de solidaridad y protagonizaron un interesante proceso de concienciación política. (...) La labor que las 'mujeres de preso' han desempeñado en pro de la amnistía política del franquismo ha quedado históricamente relegada. Esta publicación hace visible la lucha desempeñada por ellas".
Otros títulos que acompañan su trayectoria investigadora son Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40 (junto a Iván Heredia) o En constante lucha. Biografía política de Ángeles Blanco, además de numerosos artículos en revistas especializadas.
¡Enhorabuena a la galardonada!
Su trabajo más destacado en este campo ha sido el titulado En las puertas de la prisión. De la solidaridad a la concienciación política de las mujeres de los presos (Icaria, 2012). Según la propia nota editorial, el libro "compila las numerosas circunstancias que miles de mujeres españolas vivieron desde julio de 1936 hasta la concesión de amnistía en octubre de 1977. (...) Las conocidas como 'mujeres de preso' compartieron las consecuencias de la violencia política del régimen y de sus mecanismos represivos, tejieron sólidas y eficientes redes de solidaridad y protagonizaron un interesante proceso de concienciación política. (...) La labor que las 'mujeres de preso' han desempeñado en pro de la amnistía política del franquismo ha quedado históricamente relegada. Esta publicación hace visible la lucha desempeñada por ellas".
Otros títulos que acompañan su trayectoria investigadora son Leandro Saún y Carmen Casas. Organización política clandestina en la Zaragoza de los años 40 (junto a Iván Heredia) o En constante lucha. Biografía política de Ángeles Blanco, además de numerosos artículos en revistas especializadas.
¡Enhorabuena a la galardonada!
miércoles, 10 de abril de 2013
Stalin revisitado
Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo.
Thomas Mann
¿Es esto posible? ¿No había quedado sentenciado Stalin para siempre como el "enorme, siniestro, caprichoso y degenerado monstruo humano", a partir del llamado Informe Secreto presentado por Krushov en el XX Congreso del PCUS? ¿O no había dejado establecido Hanna Arendt, en su obra Los orígenes del totalitarismo, que nazismo y estalinismo eran dos caras del mismo fenómeno totalitario? Y, sin embargo, un disidente, Domenico Losurdo, profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Urbino, nos invita a salirnos de los caminos trillados, a no dar nada por sentado y estudiar el fenómeno en toda su complejidad.
El libro de Losurdo, Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra (El Viejo Topo, 2011), merece una lectura reposada: el tema es apasionante y la escritura, espléndida. El autor pretende contextualizar la política de Stalin y sus colaboradores en el marco de la Revolución acosada, tanto por el enemigo exterior como por la fratricida guerra civil, lo que lleva a que la URSS viva en un continuo Estado de excepción.
El enemigo exterior es bien conocido: la agresión de las potencias imperialistas al recién nacido Estado soviético, el aislamiento internacional posterior, la agresión alemana en la Segunda Guerra Mundial y, finalmente, la Guerra Fría.
Más nos interesa el relato de los avatares de la disidencia interna y las repercusiones en la política adoptada por Stalin. Son conocidas las disputas con personajes de la talla de Trotsky, Bujarin, Zinoviev o Kamenev, entre otros. Quienes defienden la "pureza" de la revolución no aceptan la paz de Brest-Litovsk pactada con Alemania, la renuncia a continuar con una Revolución permanente allende las fronteras soviéticas, o la mengua del igualitarismo en la gestión gubernamental cotidiana.
Lo que Losurdo presenta con fuerza es que tales tesis, opuestas a un cierto "realismo político" estaliniano, no eran meras disputas doctrinales, sino que los enfrentamientos alcanzaron grandes dosis de violencia y el uso del terror por ambas partes.
Para dar viveza a la estampa propuesta, Losurdo acude al testimonio del prestigioso escritor Curzio Malaparte, que en las páginas de su libro Técnica del golpe de Estado (1931) señala: "La historia de la lucha entre Stalin y Trotsky es la historia del intento de Trotsky de adueñarse del poder [...], es la historia de un fallido golpe de Estado. [...] Su violencia polémica y su orgullo cínico y temerario, hacen de él una especie de Bonaparte rojo respaldado por el ejército, por las masas obreras y por el espíritu de rebeldía de los jóvenes comunistas contra la vieja guardia del leninismo y el alto clero del partido".
El resto es bien conocido: los conspiradores pierden la partida y Stalin desencadena los procesos de Moscú y el período conocido como el Gran Terror. Losurdo no oculta la presencia de lo que denomina "universo concentracionario" o incluso el uso de métodos terroristas por parte del estalinismo, pero busca contextualizarlo en el marco de una feroz disputa en que las diversas partes luchan denodadamente por el poder.
La contextualización de la violencia estaliniana se acompaña del ensalzamiento de su papel como director de la resistencia contra el nazismo, decisiva para la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Y para ello el autor acude a testimonios laudatorios de personajes tan lejanos ideológicamente como Churchill, De Gasperi o Croce.
En definitiva, el texto propuesto es sin duda polémico, pero útil porque nos obliga a repensar la historia. Es cierto que Losurdo no justifica los crímenes estalinianos, aunque también es verdad que pasa de puntillas sobre ellos. Su intención es otra: pretende nadar contra corriente, con todos los riesgos que ello comporta, a costa de ofrecerse como blanco perfecto para las críticas provenientes de uno y otro lado del espectro ideológico. En todo caso, léanlo y opinen por ustedes mismos.
martes, 9 de abril de 2013
Carlos Bardem: uno de los nuestros
Carlos Bardem hubiese podido interpretar al gángster de la mítica Goodfellas de Martin Scorsese. Pero también es "uno de los nuestros" por su compromiso social ("No a la guerra", defensa del pueblo saharaui) y político. En vísperas del estreno de la película Alacrán enamorado, basada en su propia novela, este fragmento de una entrevista publicada en El Periódico de Aragón refleja las claves de su rebeldía.
-¿Es usted pesimista?
-No soy pesimista por sistema. Pero sí soy realista. Y creo que hay salida. Y que la salida viene de la lucha. De despertarse. En este país, afortunadamente, en los últimos dos años mucha gente se ha despertado de una realidad, han salido de Matrix. Pero todavía es poco. Un pueblo unido que tenga cuatro conceptos básicos sobre justicia social tiene un gran futuro. Un pueblo que se fraccione y que solo atienda al odio y al enfrentamiento no tiene futuro.
-Ningún partido político ha sabido asumir como propio el espíritu del 15-M. Ni Equo.
-El 15-M por definición es un movimiento ciudadano que surge contra un sistema político que representan en los grandes partidos. No tengo problema en decir que voto a IU.
-Pero no militante.
-No. Ni nunca lo seré. No va conmigo. Quiero la libertad de apoyar con mi voto a quien yo crea que se lo merece en cada momento. Uno de los problemas de este país es que tenemos una política futbolera. Vivimos en un permanente Barça-Madrid: PP-PSOE. No, señores. Hay una realidad detrás de eso. IU comete errores, pero creo que la gran mayoría de reivindicaciones del 15-M están recogidas en su programa desde hace tiempo. Y creo que la única forma de cambiar esto será el encuentro entre los movimientos ciudadanos y las fuerzas políticas. En el momento en que se encuentren calle y el Parlamento en la misma dirección y se rompa el bipartidismo, que es uno de los pilares básicos de esta estafa, podremos cambiar cosas.
-¿Le dio envidia ver que el Parlamento de Chipre se negaba el 19 de marzo a aceptar un plan para recortar todas las cuentas de todos los ciudadanos?
-No se puede simplificar tanto, que es algo que hacemos mucho en Twitter (risas). A ver, supongo que el Parlamento chipriota tampoco es un dechado de virtudes, pero sí tuve sana envidia al ver que ni un solo parlarmentario chipriota apoyaba ese día las políticas que supone meter la mano a la cuenta de la gente, que es un atraco. Eso es una incautación. Pero por lo menos allí lo votaron. Aquí, lo triste es que Zapatero, el de «nunca os decepcionaré», y su aliado de viaje desde la santa Transición aprobaron ellos solos, en agosto, cambiar la Constitución. Ahora veo a los del PSOE rasgarse las vestiduras. ¡Oigan! Esto no es una crisis es una estafa. Hay mucha gente detrás de esos dos muñequitos vociferantes que son el PP y el PSOE. Ambos partidos trabajan para la misma gente. Se retiran en los mismos consejos de administración. Unos son cara amable y los otros, la dura.
-¿Es usted pesimista?
-No soy pesimista por sistema. Pero sí soy realista. Y creo que hay salida. Y que la salida viene de la lucha. De despertarse. En este país, afortunadamente, en los últimos dos años mucha gente se ha despertado de una realidad, han salido de Matrix. Pero todavía es poco. Un pueblo unido que tenga cuatro conceptos básicos sobre justicia social tiene un gran futuro. Un pueblo que se fraccione y que solo atienda al odio y al enfrentamiento no tiene futuro.
-Ningún partido político ha sabido asumir como propio el espíritu del 15-M. Ni Equo.
-El 15-M por definición es un movimiento ciudadano que surge contra un sistema político que representan en los grandes partidos. No tengo problema en decir que voto a IU.
-Pero no militante.
-No. Ni nunca lo seré. No va conmigo. Quiero la libertad de apoyar con mi voto a quien yo crea que se lo merece en cada momento. Uno de los problemas de este país es que tenemos una política futbolera. Vivimos en un permanente Barça-Madrid: PP-PSOE. No, señores. Hay una realidad detrás de eso. IU comete errores, pero creo que la gran mayoría de reivindicaciones del 15-M están recogidas en su programa desde hace tiempo. Y creo que la única forma de cambiar esto será el encuentro entre los movimientos ciudadanos y las fuerzas políticas. En el momento en que se encuentren calle y el Parlamento en la misma dirección y se rompa el bipartidismo, que es uno de los pilares básicos de esta estafa, podremos cambiar cosas.
-¿Le dio envidia ver que el Parlamento de Chipre se negaba el 19 de marzo a aceptar un plan para recortar todas las cuentas de todos los ciudadanos?
-No se puede simplificar tanto, que es algo que hacemos mucho en Twitter (risas). A ver, supongo que el Parlamento chipriota tampoco es un dechado de virtudes, pero sí tuve sana envidia al ver que ni un solo parlarmentario chipriota apoyaba ese día las políticas que supone meter la mano a la cuenta de la gente, que es un atraco. Eso es una incautación. Pero por lo menos allí lo votaron. Aquí, lo triste es que Zapatero, el de «nunca os decepcionaré», y su aliado de viaje desde la santa Transición aprobaron ellos solos, en agosto, cambiar la Constitución. Ahora veo a los del PSOE rasgarse las vestiduras. ¡Oigan! Esto no es una crisis es una estafa. Hay mucha gente detrás de esos dos muñequitos vociferantes que son el PP y el PSOE. Ambos partidos trabajan para la misma gente. Se retiran en los mismos consejos de administración. Unos son cara amable y los otros, la dura.
lunes, 8 de abril de 2013
'Escrache'
Ni siquiera la feroz campaña de criminalización del 'escrache' puesta en marcha por el PP (y medios afines) ha conseguido que la mayoría social le retire su apoyo. La última encuesta de Metroscopia para "El País" refleja que un 78% de la población está de acuerdo con este mecanismo de denuncia, siempre que se realice de forma pacífica. Por su interés os acompaño el artículo que sobre este tema ha publicado en "El Periódico de Aragón" el profesor de Filosofía de la Universidad de Zaragoza, Juan Manuel Aragüés.
Esta estafa o robo organizado a lo que algunos denominan crisis tiene como una de sus consecuencias la ampliación de nuestro vocabulario con nuevas palabras que intentan describir esta nueva realidad. Una de las últimas en tomar protagonismo es la de escrache, que hace referencia a las manifestaciones a las puertas de los domicilios o empresas de los responsables de alguna de las facetas de la estafa que estamos viviendo para señalarles como cómplices o responsables de la misma. Políticos, banqueros, han sido objeto de esta nueva modalidad de protesta, lo que ha provocado una amplia controversia en torno a los límites de la movilización. ¿Es legítimo acudir a la puerta de un domicilio particular a mostrar la repulsa frente a la actuación de alguien? Mi opinión es que sí, por muy diversas razones.
DESDE QUIENES denuncian esta actitud se argumenta que hay que distinguir entre la vida pública y privada de las personas y que la crítica debe hacerse en el marco de la actividad pública de estas personas. En realidad, lo que se pretende desde esta argumentación es la desactivación de toda crítica, pues la ciudadanía carece de procedimientos para realizar una crítica directa de sus representantes políticos. Los políticos gestores de esta estafa social se hallan protegidos por el muro de contención de sus fuerzas de seguridad, a las que utilizan para evitar, precisamente, que la ciudadanía pueda acercárseles para expresar su malestar cuando están en el ejercicio de sus responsabilidades públicas. Por otro lado, esta concepción oficinesca de la acción política (podemos manifestarles nuestro malestar de 9 a 14 y de 16 a 20 de lunes a viernes, parecen decirnos), quiere establecer una barrera entre lo que hace el político en su responsabilidad pública y su condición de persona privada, como si los efectos de sus decisiones solo afectaran a la ciudadanía mientras los políticos están en su puesto de trabajo. Lo cierto es que sus decisiones nos afectan en todo momento y en todo lugar, pues las medidas que toman sobre nuestros trabajos, o sobre nuestros derechos sanitarios o educativos, tienen repercusión en todas las facetas de nuestra vida. Pretender establecer una barrera estricta entre la acción pública y la vida privada carece de sentido, pues esa barrera es permeable y la traspasamos constantemente. Lo que se busca desde la criminalización de la movilización es mantener la impunidad de quienes, desde la política, condicionan a diario nuestras vidas.
Porque esa es otra cuestión. Algunos sectores políticos, entendiendo por tales no solo responsables políticos, sino medios de comunicación, se escandalizan porque las protestas alcancen el ámbito de lo privado. Sin embargo, las medidas de los gestores de esta tremenda estafa invaden cotidianamente nuestro ámbito privado, condicionando nuestras vidas. Nos privan de nuestro dinero (caso de las preferentes o de las pagas extraordinarias) para dárselo, directa o indirectamente, a los responsables de la crisis, los bancos, condicionan nuestra salud (caso del profesorado) estableciendo medidas restrictivas en las bajas por enfermedad, o (caso de los usuarios de la sanidad pública) queriendo convertirla en un negocio que beneficie a sus allegados, ponen en riesgo la alimentación de niños y niñas disminuyendo las becas de comedor, condenan a la miseria a amplias capas de la población por aplicar una política económica atenta exclusivamente al beneficio de los poderosos. Podríamos seguir dando ejemplos de cómo los políticos neoliberales invaden, con su acción pública, nuestra vida privada. Rajoy y sus cómplices nos acompañan las 24 horas del día.
¿Límites del escrache? Como los de todas las movilizaciones. No parece aceptable que se llame asesino, en la puerta de su casa, en una manifestación, a quien no está a favor de la dación en pago. Porque no es, evidentemente, un asesino. Señalarle como cómplice de la monumental estafa que estamos viviendo es suficiente. Como tampoco es aceptable que la delegada del gobierno en Madrid, y los medios de la ultraderecha, comparen a Stop Desahucios con el terrorismo etarra. Ya sabemos de la bajeza moral de Cristina Cifuentes y de sus aledaños mediáticos, pero, aun así, sorprende el exceso.
En fin, que esta política del lloriqueo en la que se cobija el PP, con el apoyo de la inefable Rosa Díez, es de un extremo cinismo. Los que están arrasando las vidas privadas de millones de ciudadanos y ciudadanas reclaman respeto a su privacidad, los que utilizan armas de destrucción masiva (de la educación, de la sanidad, de las relaciones laborales, del pacto constitucional, de la democracia) se indignan porque la gente se revuelve. Han declarado una guerra, pero nos quieren sumisos. ¡Qué cara más dura!
Juan Manuel Aragüés Estragués es profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza.
Esta estafa o robo organizado a lo que algunos denominan crisis tiene como una de sus consecuencias la ampliación de nuestro vocabulario con nuevas palabras que intentan describir esta nueva realidad. Una de las últimas en tomar protagonismo es la de escrache, que hace referencia a las manifestaciones a las puertas de los domicilios o empresas de los responsables de alguna de las facetas de la estafa que estamos viviendo para señalarles como cómplices o responsables de la misma. Políticos, banqueros, han sido objeto de esta nueva modalidad de protesta, lo que ha provocado una amplia controversia en torno a los límites de la movilización. ¿Es legítimo acudir a la puerta de un domicilio particular a mostrar la repulsa frente a la actuación de alguien? Mi opinión es que sí, por muy diversas razones.
DESDE QUIENES denuncian esta actitud se argumenta que hay que distinguir entre la vida pública y privada de las personas y que la crítica debe hacerse en el marco de la actividad pública de estas personas. En realidad, lo que se pretende desde esta argumentación es la desactivación de toda crítica, pues la ciudadanía carece de procedimientos para realizar una crítica directa de sus representantes políticos. Los políticos gestores de esta estafa social se hallan protegidos por el muro de contención de sus fuerzas de seguridad, a las que utilizan para evitar, precisamente, que la ciudadanía pueda acercárseles para expresar su malestar cuando están en el ejercicio de sus responsabilidades públicas. Por otro lado, esta concepción oficinesca de la acción política (podemos manifestarles nuestro malestar de 9 a 14 y de 16 a 20 de lunes a viernes, parecen decirnos), quiere establecer una barrera entre lo que hace el político en su responsabilidad pública y su condición de persona privada, como si los efectos de sus decisiones solo afectaran a la ciudadanía mientras los políticos están en su puesto de trabajo. Lo cierto es que sus decisiones nos afectan en todo momento y en todo lugar, pues las medidas que toman sobre nuestros trabajos, o sobre nuestros derechos sanitarios o educativos, tienen repercusión en todas las facetas de nuestra vida. Pretender establecer una barrera estricta entre la acción pública y la vida privada carece de sentido, pues esa barrera es permeable y la traspasamos constantemente. Lo que se busca desde la criminalización de la movilización es mantener la impunidad de quienes, desde la política, condicionan a diario nuestras vidas.
Porque esa es otra cuestión. Algunos sectores políticos, entendiendo por tales no solo responsables políticos, sino medios de comunicación, se escandalizan porque las protestas alcancen el ámbito de lo privado. Sin embargo, las medidas de los gestores de esta tremenda estafa invaden cotidianamente nuestro ámbito privado, condicionando nuestras vidas. Nos privan de nuestro dinero (caso de las preferentes o de las pagas extraordinarias) para dárselo, directa o indirectamente, a los responsables de la crisis, los bancos, condicionan nuestra salud (caso del profesorado) estableciendo medidas restrictivas en las bajas por enfermedad, o (caso de los usuarios de la sanidad pública) queriendo convertirla en un negocio que beneficie a sus allegados, ponen en riesgo la alimentación de niños y niñas disminuyendo las becas de comedor, condenan a la miseria a amplias capas de la población por aplicar una política económica atenta exclusivamente al beneficio de los poderosos. Podríamos seguir dando ejemplos de cómo los políticos neoliberales invaden, con su acción pública, nuestra vida privada. Rajoy y sus cómplices nos acompañan las 24 horas del día.
¿Límites del escrache? Como los de todas las movilizaciones. No parece aceptable que se llame asesino, en la puerta de su casa, en una manifestación, a quien no está a favor de la dación en pago. Porque no es, evidentemente, un asesino. Señalarle como cómplice de la monumental estafa que estamos viviendo es suficiente. Como tampoco es aceptable que la delegada del gobierno en Madrid, y los medios de la ultraderecha, comparen a Stop Desahucios con el terrorismo etarra. Ya sabemos de la bajeza moral de Cristina Cifuentes y de sus aledaños mediáticos, pero, aun así, sorprende el exceso.
En fin, que esta política del lloriqueo en la que se cobija el PP, con el apoyo de la inefable Rosa Díez, es de un extremo cinismo. Los que están arrasando las vidas privadas de millones de ciudadanos y ciudadanas reclaman respeto a su privacidad, los que utilizan armas de destrucción masiva (de la educación, de la sanidad, de las relaciones laborales, del pacto constitucional, de la democracia) se indignan porque la gente se revuelve. Han declarado una guerra, pero nos quieren sumisos. ¡Qué cara más dura!
Juan Manuel Aragüés Estragués es profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza.
viernes, 5 de abril de 2013
El rottweiler de Dios
La verdad no es un producto de la política, sino que la precede e ilumina
Joseph Aloisius Ratzinger
La cohabitación de dos Papas católicos, uno "emérito" y otro "ordinario", ha llenado muchas páginas de los medios de comunicación y puede ser un buen momento para analizar el legado de Benedicto XVI desde el punto de vista de la influencia política, en clave ultra conservadora, de la Iglesia oficial.
Las posiciones doctrinales de Joseph Ratzinger, desde su designación como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1981, no caben ser interpretadas solo como elucubraciones teológicas, sino que han tenido y tienen una gran trascendencia pública y política, especialmente en países de tradición católica como Italia, España o muchos países de América Latina.
Sus tesis principales al respecto son claras y meridianas. En el libro Verdad, valores, poder (1995), Ratzinger señala que "la política es justa y promueve la libertad cuando sirve a un sistema de verdades y derechos que la razón muestra al hombre". Para establecer un orden de convivencia que pueda ser calificado como razonable, "el Estado precisa un mínimo de verdad y de conocimiento del bien que no se puede someter a manipulación". ¿Dónde obtener esa fuente de verdad? Ratzinger nos lo aclara en "Fundamentos espirituales de Europa" (2004): "La dignidad humana previa a cualquier acción y decisión políticas nos remite al Creador: solo Él puede establecer valores que se fundan en la esencia del hombre y que son intangibles".
De este modo, el Estado, la política, la democracia, son instituciones o procedimientos "semi-autónomos", que pueden operar con libertad, siempre que no sobrepasen los límites externos derivados de las verdades emanadas de un nuevo Derecho natural, cuyo origen vuelve a estar exclusivamente en manos de Dios.
Estos planteamientos cristalizan en una Nota doctrinal de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (2002).
Tales orientaciones han dado alas a los sectores más conservadores de las iglesias locales, como la Conferencia Episcopal española, para exigir a los representantes políticos el seguimiento de esas verdades reveladas, cuyo depositario es la propia Iglesia, y han dado lugar a feroces campañas de movilización contra políticas públicas como el matrimonio de parejas homosexuales, la despenalización del aborto, la investigación con células madre, el llamado "divorcio express" o a favor de un estatus privilegiado para la escuela católica.
Pero no solo en el llamado Occidente han tenido incidencia los postulados ultraconservadores de Ratzinger y cía. Como bien ha señalado Marc Vandepitte (rebelion.org), uno de los objetivos del Papa Juan Pablo II, feroz anti marxista y anti comunista, fue la erosión, el desgaste y la práctica eliminación de la Teología de la Liberación. Y para ello se sirvió de nuevo de Ratzinger, a quien se motejó de "rottweiler de Dios", desencadenando una ofensiva pastoral y eclesial contra los teólogos de la liberación, los religiosos y las religiosas progresistas o los proyectos pastorales sospechosos.
Ya en 1984, Ratzinger redacta la Instrucción de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe sobre algunos aspectos de la "Teología de la liberación", en la que ataca frontalmente a los teólogos de la liberación, especialmente a los de América Latina. En esta carrera de desgaste de la iglesia popular del subcontinente americano se encuentra con un aliado de primer orden, la Administración de los Estados Unidos de Norteamérica, que ve amenazados sus intereses geoestratégicos por esos reiterados mensajes a favor de la justicia social. De aquí su apoyo la proliferación de las sectas evangélicas con contenidos de carácter escapista, que renuncian a trasladar mensajes que cuestionen el orden existente.
El futuro está por escribir, pero no cabe ser muy optimista al respecto del nombramiento de Bergoglio como Papa Francisco. Sí es cierto que en el orden interno puede haber consecuencias, como una contención de los movimientos carismáticos (Comunión y Liberación, neocatecumenales, Opus Dei, Legionarios de Cristo,...), a favor del clero regular y de las órdenes religiosas (al fin y al cabo el Papa es jesuita). Pero lo que no parece es que abra la puerta a una reconsideración del mensaje fundamentalista por el que la política democrática es una subordinada a los valores intangibles que propone la misma Iglesia, y mucho menos a un fortalecimiento de los movimientos del catolicismo popular, volcado del lado de los empobrecidos y enfrentado a los privilegios de los poderosos.
El premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, ha señalado que Bergoglio no fue cómplice de la represión de los generales argentinos. Puede ser por activa. Pero lo que no es menos cierto es que no alzó su voz contra la dictadura ni señaló en público a los responsables de la violación de los derechos humanos. Y otros religiosos y religiosas sí que lo hicieron en su momento, y pagaron por ello hasta con su vida. Esa falta por omisión siempre pesará en su biografía y somete a su Pontificado a cuarentena.
martes, 2 de abril de 2013
Recuerdos del porvenir
La editorial aragonesa Nuevos Rumbos, de la mano de los hermanos Pérez Collados, nos propone un interesante desafío: participar en un volumen colectivo de cuentos que se publicará en diciembre, aportando un original inédito que deberá narrar un recuerdo. Más información en http://www.edicionesnuevosrumbos.com/.
Hace veinte años entré por primera vez en una cantina. Era la
estación de las lluvias en el Distrito Federal de México y corríamos
empapados y muertos de risa. Por aquella época yo me creía inmortal.
Quizá por ello no entendí el nombre que enmarcaba la cantina; se
llamaba Recuerdos del Porvenir.
En diciembre nuestra editorial publicará un nuevo libro de
cuentos. Se titulará así, Recuerdos del porvenir y cada uno de
los cuentos deberá narrar un recuerdo.
La pregunta sobre si el recuerdo debe ser real o imaginado no
tiene ningún sentido, dado que todos los recuerdos son imaginados.
Mi recuerdo de aquellas risas bajo la lluvia, del sabor del
mezcal, de la mirada de Adolfo, de Ros y de Greg.
Podéis enviar un cuento a la dirección de la editorial
(info@edicionesnuevosrumbos.com), con la única condición de que no
exceda de 2000 palabras (en esto seremos muy estrictos). Iremos editando
los cuentos en el Blog de la editorial. En septiembre enviaremos los
dos que consideremos mejores a la imprenta, para que formen parte del
libro de cuentos en el que participarán, también, escritores a los que
hayamos pedido expresamente que colaboren en el proyecto.
Como siempre, será un libro ilustrado.
Espero vuestras historias.
José María Pérez Collados
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









